FUMAR VERSUS VAPORIZAR

VAPORIZADOR VS

Existen muchos métodos que podemos utilizar con el fin de beneficiarnos del cannabis, independientemente de si se consume, o no, con fines medicinales. Si

n embargo, en función de dicho objetivo, uno puede decantarse por un determinado método de consumo en lugar de otro.
Incluso hoy en día, fumar cannabis es una de las formas más conocidas de beneficiarse de las muchas propiedades de la planta. Se sigue considerando

una “opción estándar” válida o una forma de tratamiento médico de “urgencia”, sin embargo, en el caso de determinadas enfermedades, el hecho de que la sustancia se queme y se inhale resulta un tanto contraproducente. Por ejemplo, los enfermos de asma que quieren aliviar sus síntomas respiratorios pueden experimentar resultados opuestos por esta razón.

Se sabe que vaporizar es uno de los métodos más eficaces, y menos perjudicial para la salud, de consumir cannabis, y por lo tanto, es muy recomendable tanto para los pacientes como para los consumidores ocasionales.

Fumar

Fumar frente a Vaporizar 1

Al fumar cannabis, así como al fumar tabaco o cualquier otra sustancia, el consumidor medio no puede evitar los diferentes hidrocarburos aromáticos policíclicos, o HAPs, que se liberan en su organismo como resultado. Concretamente, el alquitrán y otras sustancias cancerígenas se en

cuentran entre las sustancias químicas que están más presentes en el humo resultante de la combustión. En el caso del cannabis, estas sustancias químicas no provienen de la planta en sí, sino que proceden del proceso de combustión. También pueden ser el resultado de la combustión de otros materiales distintos del cannabis, como por ejemplo del papel de fumar.
Tras realizar un análisis en profundidad del humo procedente del cannabis

quemado, los científicos han registrado más de un centenar de diferentes sustancias químicas liberadas, más del 80% de ellas no son cannabinoides. En otras palabras, más del 80% de los gases contenidos en el humo no tienen propiedades medicinales, ni psicoactivas. Por lo tanto, desde un punto de vista médico, este método dista mucho de ser óptimo. Por supuesto, cuando se busca un efecto de tipo recreativo, los cannabinoides liberados a través de la combustión son, generalmente, suficientes para alcanzar el estado

de intoxicación deseado. Pero incluso a este nivel, los efectos podrían aumentar mediante un método de consumo diferente, que se centre más en liberar los cannabinoides de manera eficiente, por no hablar de los problemas de salud relacionados con la inhalación de alquitrán, y de otras sustancias químicas tóxicas, sobre todo a largo plazo.
Cuando se produce la combustión del cannabis en un porro, en una pipa, o incluso en una pipa de agua, puede alcanzar una temperatura de más de

1000° C, a pesar de que el proceso de combustión comienza a unos 200° C. Algunas sustancias añadidas por el consumidor para facilitar el consumo (como el tabaco seco u otras hierbas secas) también puede contribuir a alcanzar esta temperatura tan elevada.

Vaporiz

ar

Fumar frente a Vaporizar 2La función de un vaporizador consiste en calentar los cannabinoides contenidos en la planta de cannabis a su temperatura de evaporación, para extraerlos por medio de la deshidratación. C

uando se compara con fumar cogoll

os de cannabis secos, un vaporizador es una opción mucho más saludable para todas las personas que quieren beneficiarse de las numerosas propiedades medicinales de la planta con total seguridad. En efecto, aunque muchas personas confunden la vaporización con un método, vagamente, diferente de la c

ombustión de la planta, no es el caso en absoluto. El cannabis comienza a vaporizar a 140° C, y en muchos dispositivos, la temperatura puede ajustarse según las preferencias del usuario, sin ni siquiera acercarse a la temperatura mínima requerida para la combustión. Los principios activos contenidos en el cannabis se liberan en forma de vapor, y tras un análisis previo, se ha demostrado que el 95% de este vapor consiste en cannabinoid

es. Por otra parte, sólo el 5% de este vapor contiene HAPs en pequeñas cantidades.
Se sabe que la temperatura “perfecta” para vaporizar el cannabis son 170° C. De todas for

mas, incluso en el caso de los vaporizadores que no permiten al consumidor realizar ajustes, la temperatura a la que funcionan debería facilitar una experiencia gratificante, sobre todo si se utilizan para fines medicinales.

¿Por q

ué deberías cambiarte a vaporizar?

Hay muchas razones por las que un creciente número de aficionados al cannabis cambian a vaporizar después de años fumando cannabis, de una manera u otra. Pero además de los evidentes beneficios para la salud mencionados a

nteriormente, hay un sinnúmero de razones por las que la vaporización puede ser beneficiosa para la calidad de la vida de uno.

  • Mejor que los productos comestibles

Vaporizar es uno de los métodos más saludables que existen para beneficiarse plenamente de todas las ventajas del cannabis. Incluso puede considerarse mejor que ingerirlo (es decir, a través de productos comestibles), ya que los efectos que proporcionan los cannabinoides son prácticamente inmediatos. Comer alimentos a base de cannabis es igualmente seguro, pero tarda mucho más tiempo en producir algún efecto en el consumidor.

  • Más efectos a partir de la misma cantidad

Vaporizar cannabis es mucho más eficaz que fumarlo. La combustión ocurre independientemente del estado del consumidor, lo que significa que los cannabinoides siguen siendo liberados en el aire siempre y cuando esté en combustión. Vaporizar también preserva los contenidos de THC mucho mejor que la combustión.

  • Un ambiente 100% libre de humo

Fumar tabaco o cannabis conlleva muchos otros aspectos, como los distintos tipos de restos (la ceniza, el olor), o las consideraciones puramente estéticas. Una vez que el cannabis ha sido totalmente vaporizado, te puedes deshacer, inmediatamente, de los restos deshidratados del cogollo, y no quedan cenizas. El olor del cannabis sigue estando presente, pero al desaparecer el parámetro del humo, resulta mucho menos invasivo y se disipa más rápido.

En resumen, no debería hacer falta pensárselo dos veces para pasar de fumar cannabis a vaporizar. Tanto en lo que respecta a la salud de los consumidores, como a sus finanzas o bienestar general, no parece haber una sola buena razón por la que NO hacerlo. recicla22

Anuncios